La revolución del cambio positivo en las empresas
15 Febrero, 2010 | Publicado en General
Llevas casi dos años con el lastre de la crisis. Percibes a tu alrededor, y en tu interior, una sensación generalizada de desgaste y desespero. En muchos casos, no solo se ha acabado con la “grasa”, si no con parte del músculo, llegando incluso a tocar el hueso. Sientes que así no se va a ninguna parte, especialmente cuando las jornadas se alargan interminablemente, y el octavo café del día apenas te mantiene alerta. Llevamos demasiado tiempo enfocando la empresa como un problema a resolver. Además, a pesar de todo el esfuerzo realizado, seguimos sin movernos del mismo lugar.
Recordarás que tu empresa fue creada como una solución diseñada en su momento para satisfacer una necesidad social o afrontar un reto de la sociedad. En este sentido tiene una misión que cumplir. Una organización es un conjunto de personas que se relacionan para crear valor, a partir de lo que David Cooperrider denomina el “núcleo positivo” (conjunto de activos, fortalezas y recursos que constituyen la calidad y capacidad de la organización). Añade Cooperrider: “…las organizaciones son centros de conexiones y potenciales vitales: relaciones, alianzas, partenariados, y redes de conocimiento y acción que se expanden indefinidamente y que son capaces de utilizar el poder de fortalezas combinadas”.
¡Ha llegado el momento de la revolución del cambio positivo!
Ahora es el momento de adoptar un enfoque de cambio positivo: “cualquier forma de cambio organizacional, rediseño o planificación que empieza con una investigación comprensible, análisis y diálogo sobre el núcleo positivo de la organización, que involucra a los diversos agentes, y que enlaza este conocimiento con la agenda de cambio estratégico de la organización y sus prioridades”
La revolución del cambio positivo busca liberar el talento de todos frente a atraer y retener el talento de unos pocos. Busca el liderazgo auténtico y en red en lugar del liderazgo como posición. Se desenvuelve bien en el caos y se olvida de intentar controlarlo todo. Apuesta por las relaciones y conexiones entre todos para fomentar la acción y la expansión útil del conocimiento. Crea nexos de sentido y propósito frente a jerarquía de instrucciones y abre el espacio para el diálogo auténtico.
Probablemente, hemos agotado las fuentes de la resolución de problemas que nos ayuda a reducir el denominador. Pero no hemos agotado, ni se agotarán nunca las fuentes de creatividad del potencial humano que alimentan el numerador, especialmente cuando las fortalezas de muchos se combinan para abordar un futuro común, un sueño compartido por el que vale la pena luchar. Las personas somos naturalmente creativas, llenas de recursos y completas, y así tenemos la capacidad de soñar y crear el futuro sostenible que deseamos.
Imaginas tu organización dentro de diez años, cuando todo es exactamente como siempre has deseado. ¿qué ves?





