Cuando el Propio Cambio es la Resistencia al Cambio
por Liberto Pereda Romera
22 Enero, 2012 | Publicado en General
“Cambia lo superficial, también cambia lo profundo…”. Acabas de salir de una reunión de trabajo “caliente”, y en el camino a casa, en tu coche, escuchas en la radio a Mercedes Sousa cantando “Cambia, todo cambia”, canción basada en el bello poema de Julio Numhauser, poeta chileno. Asientes mentalmente. Todo es cambio en la vida. “…cambia el pastor su rebaño…”, te conectas con lo acontecido en la reunión. “…y así como todo cambia, que yo cambie no es extraño…” . Reflexionas. “Por supuesto que cambio” Piensas. “Quienes no cambian son los otros. Se resisten a los cambios que quieres impulsar en la empresa. Tendrían que escuchar esta canción”…te dices a ti mismo en tu diálogo interno.
Es cierto que estás en un “momento de cambio”, una de esas ocasiones en que las personas en una organización esperan cambios. Son ocasiones en las que todas las miradas están puestas en la dirección, esperando que se comuniquen los nuevos cambios. Como los cambios se esperan, se tiene una enorme oportunidad para re-vitalizar la organización y encontrar el alineamiento necesario.
Uno de esos momentos es la llegada de un nuevo director. Siempre, por alguna razón entre mística y psicológica, con cada nuevo director, nuevos cambios. Además, se espera que ocurran pronto, tal vez en los primeros cien días. Muchos, incluso, llevan a cabo los cambios inmediatamente, en sus primeros días al frente del nuevo cargo. Así lo has hecho tu mismo. “Si me han contratado es para cambiar las cosas, ¿o no?” Al menos es lo que crees que esperan de ti.
Pero, ¿De dónde sale la claridad para determinar que esos son los cambios necesarios? Tal vez creas que son los necesarios, sin embargo ellos no lo ven así. “Se resisten”, te dices de nuevo.
Te estás planteando seguir el consejo que aquel ponente que, en una sesión reciente, dijo: “Si no consigues cambiar su actitud, tal vez no puedan seguir en la empresa”. Parece evidente que si alguien “se resiste al cambio”, lo mejor que se puede hacer es prescindir de la persona. Así, aparentemente, se eliminará el obstáculo. “¿No es así?” No estoy seguro de ello.
Cualquier miembro de una organización forma parte del sistema. En casi todas las ocasiones, cuando alguien se está “resistiendo”, lo que en realidad está haciendo es dar voz a una parte del sistema. Es decir, quien se está “resistiendo” no es esa persona, sino el propio sistema. Detrás de una resistencia probablemente haya una necesidad del sistema. Si no se tiene en cuenta, el cambio sistémico no podrá ser sostenible. Aunque se elimine a esa(s) persona(s), antes o después, otra(s) asumirá el rol de resistente, probablemente durante la implementación del cambio. ¿Será por eso tal vez que el 85% de los grandes esfuerzos de cambio fracasan? Cuando una voz no es escuchada, siempre, tarde o temprano, encuentra el camino para ser escuchada. Uno de los caminos es el de resistencia. Por tanto, tal vez, tu labor no sea tanto eliminar la resistencia, sino transformarla en compromiso.
Miras por el retrovisor y tu mirada se fija en tus ojos. “Y tu, ¿a qué te estás resistiendo?” te preguntas a ti mismo. Sabes que aquello que ves en otros y que te molesta, es probablemente algo que no ves en ti mismo, por aquello de la ley del espejo. Probablemente has ignorado la primera de las 5 estrategias para re-vitalizar tu empresa: conversaciones profundas sobre la situación actual. ¿Has escuchado todas las voces en tu empresa? ¿Te resistes al nuevo paradigma de la colaboración? “…Lo que cambió ayer, tendrá que cambiar mañana…”, sigue la canción.
Antes de abordar un proceso de cambio, es necesario plantear una escucha colectiva y profunda en cuatro niveles:
- Condición presente y apreciación. ¿qué somos colectivamente? ¿qué apreciamos? ¿qué talento aporta cada persona? ¿qué recursos? ¿qué oportunidades?…
- Propósito y dirección. ¿cual es la razón de ser de nuestra organización? ¿qué queremos co-crear juntos? ¿qué hemos aprendido en el pasado?…
- Oportunidad e inter-relación. ¿qué es posible? ¿qué ciclos afectan a nuestra organización? ¿en qué estadio del ciclo de vida está la empresa? ¿qué impacto pueden tener nuestras decisiones y acciones en el futuro de la empresa?…
- Vitalidad e integridad. ¿qué energía hay en la empresa? ¿qué nivel de entusiasmo y compromiso? ¿qué dicen las personas, los clientes, los proveedores? ¿qué es preciso para escuchar todas las voces?….
Sigues conduciendo, la canción finaliza, “Cambia, todo cambia…pero no cambia mi amor por más lejos que me encuentre, ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente…”









