¿Se puede acceder a la Inteligencia Colectiva en un país con 17 millones de mileuristas?
por Liberto Pereda Romera
9 Enero, 2012 | Publicado en General | 2 Comments
Desde hace cincuenta años, el pequeño país de Bután mide su progreso en términos de Gross National Happiness (Felicidad Interior Bruta). El rey Jigme Singye Wangchuck acuñó este término como expresión de compromiso de construir una economía que sirviese a la cultura única de Bután, basada en valores espirituales. La economía al servicio del espíritu. Esta filosofía se convirtió posteriormente en una serie de indicadores que miden periódicamente la “felicidad” de los habitantes de Bután. El empeño del Gobierno es el bienestar de sus ciudadanos.
Alguien podría decir que se trata de un país pequeño, con un Producto Interior Bruto per cápita bajo, y que son “pobres”. No deja esta paradoja, probeza de bolsillo – riqueza de bienestar, de inspirar la pregunta ¿qué es ser pobre?
Hace menos de una semana, en el artículo “Una vida de bajo coste” publicado en El País, se podía leer “El fenómeno del ‘low cost’ se impone en un país en el que 17 millones de personas son mileuristas”. Si tenemos en cuenta que, según la EPA (encuesta de población activa) del tercer trimestre de 2011, en España hay 23,1 millones de personas activas, vemos que el porcentaje de “mileuristas” sería muy alto. ¿Cómo no van a buscar ofertas low-cost personas que cobran menos de 1000 €?
Estas cifras dan mucho que pensar, dan aún más si pensamos en los efectos que puede tener en una economía nacional una situación tal. Menores niveles de consumo interno, menor compromiso de las personas, menor satisfacción en el trabajo, “polarización” de la sociedad, etc. Seguramente tu ves otros más. ¿Cuales? llegada la crisis, como no, “aquellos polvos trajeron estos lodos”.
¿Cómo llega un país a alcanzar, como decía Groucho Marx, “las más altas cimas de la miseria”? Sencillamente porque en la mayoría de empresas no se innova lo suficiente, o simplemente no se innova. Si no se dispone de servicios y productos innovadores que puedan competir en el mercado global, solo queda aquello del “copiar”. Eso sí, con un calidad notable.
Michael Porter hablaba hace 30 años (lo de los aniversarios es para recodar que muchas cosas ya tocan) de tres estrategias posibles en las empresas: diferenciación, especialización y bajo coste. Parece como si la mayoría de empresas hubiesen optado por este modelo último. Así, desde hace muchos años, se ha apostado por un modelo que empobrece a la sociedad y que limita su desarrollo. No hay que olvidar que al mismo tiempo el euro ha permitido a muchas empresas subir sus precios, al mismo tiempo que se desarrollaba el fenómeno del “mileurismo”.
¿Cual puede ser el grado de compromiso (real, no el que impone el miedo) de un empleado que cobra 1000€? En mi opinión, no creo que pueda ser muy alto. En cualquier caso no lo suficientemente alto como para que la persona encima aporte su pasión, iniciativa y creatividad (factores que determinan el 80% de la competitividad de una empresa). ¿Cual puede ser el nivel de “felicidad” de las personas cuando en la “vida profesional” van a trabajar por dinero, y por nada más?
No voy a entrar en el impacto que tendría en la economía nacional, el simple hecho de que la mayoría de empresas apostasen por la innovación, sino en ¿cual sería el impacto si la inmensa mayoría de empresas apostasen por las personas?
En estos momentos, casi todos los “gurús” (y muchos “no gurús”), hablan de la necesidad de acceder a la inteligencia colectiva como única forma de “supervivencia” futura. ¿Qué significa eso de acceder a la inteligencia colectiva? ¿Se puede comprar? El acceso a la inteligencia colectiva solo ocurre si las personas te permiten el acceso, y eso solo puede ocurrir: a) en caso de catástrofe, b) cuando a las personas les importa aquello a que se les invita, lo suficiente para que participen. Es decir, cuando las personas están apasionadas y entusiasmadas por el tema o cuestión que hay “encima de la mesa”.
¿Qué significa en un país con 17 millones de mileuristas “acceder a la inteligencia colectiva”? Significa que se debe reconocer que el camino que hemos seguido hasta ahora no funciona. Que la única manera de pasar página definitivamente a la crisis es consiguiendo la participación de todos, que no el sacrificio, para afrontar los retos y oportunidades. Para ello es necesario dar a las personas, primero un trato central en las estrategias de negocio, segundo un propósito y una visión en los que creer, y tercero el espacio para que co-creen. Y todo ello hecho de forma auténtica.
¿Qué mejor ejemplo de inteligencia colectiva en acción que el de una bandada de miles de estorninos volando juntos? Por qué vuelan juntos y de esa forma? Porque les gusta volar juntos.
Si queremos que las personas en las empresas, y lo necesitamos debido a los retos actuales, aporten y co-creen, es preciso entusiasmarlas. Sin entusiasmo, no hay acceso a la inteligencia colectiva.










14 Febrero, 2012 a las 9:38 (#)
Sorprende la actitud pasiva desde la que se realiza la reflexión final. Esos miles de mileuristas no deben acceder a la inteligencia colectiva porque otros les entusiasmen, deben crear su propia inteligencia colectiva como remedio de su situación. Deben colaborar, participar, tener iniciativa, crear empresas bajo otros puntos de partida. Deben emplear la inteligencia colectiva como herramienta de cambio de su situación. Que no esperen que vengan otros a entusiasmarles.
14 Febrero, 2012 a las 10:19 (#)
Gracias por tu comentario!
Estoy de acuerdo con tu reflexión. El entusiasmo nace desde dentro de cada persona. No debemos esperar a que otros nos motiven, ni inspiren para tener la vida y la sociedad que queremos. El mensaje va dirigido a las personas que dirigen las organizaciones. Durante años el enfoque ha sido en ver en las personas simplemente “recursos” que hay que “optimizar”. Como consecuencia de ello, estamos donde estamos. Mi invitación es para esas personas, para que cambien el prisma con que observan la realidad, viendo en las personas y su bienestar un fin, no un medio. Para ello, si realmente quieren que las personas aporten y contribuyan, es preciso dar a las personas propósito y visión.
Saludos!